El azúcar es malo, ¿pero sabes por qué?

Ciertamente no tengo que presentar el azúcar. En la dieta paleolítica tiene una importancia capital. Como la mayoría de los seres humanos, encontramos que los productos dulces son buenos y que cuando los comemos nos reconfortan y nos dan mucho placer. Aún así el azúcar puede ser mortal para la salud, bien por cuestión de estética o incluso para el cerebro.

 

¿El azúcar es malo?

El azúcar, no sólo provoca problemas evidentes como las caries dentales, sino que también está relacionado con una alteración de la función cerebral, la depresión y la ansiedad, el cáncer y las enfermedades cardíacas. Sin embargo, a pesar de todas las advertencias, son muchas las personas que siguen consumiendo todavía demasiado azúcar.

Más allá del consumo de la sacarosa, es el consumo de glúcidos en general lo que es importante. Porque al final, que se trate de azúcar o de pasta, el organismo los transforma en azúcares simples.

La dieta paleolítica por algo reduce el consumo de glúcidos. Cuando se reduce fuertemente el consumo de azúcar, es decir de los glúcidos en general, se pueden observar grandes transformaciones en el organismo que conviene conocer.

 

El Azúcar Envejece

El azúcar se fija al colágeno de la piel durante un proceso que llamamos la glicación. Esta provoca inflamación y reduce la eficacia del colágeno y de la elastina, las proteínas de la piel que ayudan a parecer más joven. Cuando estas dos proteínas no funcionan bien, la piel deja de estar tan flexible y joven. Se vuelve una piel debilitada, seca y que envejece.

El proceso de glicación no se puede detener completamente, pero se puede ralentizar consumiendo menos glúcidos. Siguiendo en el campo dermatológico, demasiado azúcar agrava o provoca acné.

 

El Problema de las Grasas

A largo plazo, una alimentación rica en glúcidos provoca una resistencia a la insulina, teniendo como consecuencia un almacenamiento de la grasa y una reducción del metabolismo. Pero la insulina no es la única hormona que perturban los glúcidos.

La leptina también se ve afectada. Esta hormona se encarga de controlar el apetito y las reservas de grasas. Cuando el cuerpo se vuelve resistente a la leptina, el nivel de grasa aumenta, particularmente la grasa de alrededor del vientre. El aumento de la cintura abdominal es de hecho un indicador de predisposición a la diabetes.

 

Decir Adiós al Picoteo

¿No te ha ocurrido nunca que tienes ganas de azúcar, una o dos horas después de haber comido? Al parecer no es tan extraño ser un amante del azúcar, puesto que es algo tan adictivo como la cocaína.

Contrariamente a lo que mucha gente cree, ser un adicto al azúcar no se debe a un problema alimenticio o emocional, se trata más bien de un desorden biológico debido a las hormonas y a los neurotransmisores que provocan ganas de productos dulces.

Cuando se comen estos alimentos dulces, el cuerpo libera la serotonina y la beta-endorfina. Se trata de dos neurotransmisores que:

  • Mejoran el estado de ánimo
  • Reducen la ansiedad
  • Aumentan la estima de uno mismo

Naturalmente, el cuerpo tiende cada vez más a esta fuente de felicidad. En realidad se trata de un círculo vicioso, pero dejando de ingerir azúcar, se puede salir de este estado en pocos días.

Dormir Como un Bebé

Los problemas de glicemia son la segunda causa de insomnio que afecta a un tercio de las poblaciones occidentales. Evitando los glúcidos, particularmente antes de irse a la cama, se evita que la tasa de azúcar sanguínea suba y baje como si fuera una montaña rusa. Las subidas y bajadas de glucosa conllevan la liberación de hormonas para regular el nivel. Esto termina por estimular el cerebro, impidiendo un sueño correcto o que te despiertes en plena noche.

En vez de picotear antes de irse a la cama, se puede hacer otra cosa que libera igualmente bastante serotonina…, ya me entiendes.

 

Reducir los Riesgos de Enfermedades

La inflamación es la causa de enfermedades crónicas como el asma, las alergias y las enfermedades cardíacas. Si un cierto nivel de inflamación es normal, un alto nivel de inflamación provoca problemas de salud.

¿Cuál es la causa principal que el cerebro detecta e interpreta como una amenaza, provocando una respuesta inflamatoria? Una mala alimentación rica en glúcidos.

El consumo de productos ricos en azúcar y en otros glúcidos provoca la liberación de mensajeros inflamatorios, las citoquinas. Cuando se adopta la dieta paleolítica, es decir una dieta baja en glúcidos y rica en verduras, frutas, pescado y carnes, las reacciones inflamatorias del cuerpo vuelven a su nivel normal, así como los riesgos de enfermedades.

 

¿Qué pasa con la energía?

Bajo de energía

¿Qué ocurre cuando a partir de las tres de la tarde empiezas a tener sueño? Te tomas un café o un pequeño snack dulce para provocar un subidón de energía.

A pesar de que a corto plazo uno siente que recarga las pilas, estas soluciones tan solo esconden el problema, puesto que enseguida se vuelve a caer en el estado anterior. La mejor solución es llevar una alimentación que proporcione energía en forma de grasa. Para las actividades diarias, el cuerpo funciona con las grasas. Solamente cuando se realiza una actividad física intensa, se debe considerar el consumo de glúcidos.

Acostumbrando el cuerpo a usar sus grasas, se estabiliza el azúcar sanguíneo y se evita la falta de energía.

 

Lo más importante, sentirse bien

Si efectivamente el consumo de glúcidos permite la secreción de serotonina, que ofrece ese estado de bienestar, también podría provocar lo contrario. Y es que existe una relación entre el consumo alto de azúcar y el riesgo de depresión y de esquizofrenia. El azúcar puede afectar a la salud mental de dos maneras:

  • La primera, suprimir la actividad de la hormona del crecimiento. Las personas que sufren depresión y esquizofrenia son conocidas por tener niveles peligrosos de la hormona del crecimiento en el cerebro.
  • La segunda, es que provoca una inflamación y un cierto lote de enfermedades. Por lo tanto, dejar de tomar azúcar hace que te sientas mejor a nivel físico, pero también a nivel psíquico.

 

En Conclusión

Intenta al menos, durante algunos días, e incluso algunas semanas, suprimir el azúcar, para que veas que te puedes sentir mejor. En mi opinión sé que lo estarás.

Si tienes ganas de azúcar, lo mejor es optar por frutas que puedan satisfacer ese pico de ansiedad. Y si tienes hambre, entonces lo mejor es comer frutos secos como nueces, almendras o avellanas. Su contenido en ácidos grasos es lo suficientemente saciante.

¿Y si quieres finalmente dar el paso y obtener mejores resultados?

Prueba la dieta paleolítica. Esta dieta reduce en gran medida la cantidad de azúcar que se consume, y aporta además nutrientes necesarios para construir y reparar el cuerpo.

De todos los puntos que acabamos de presentar, ¿cuál de todos te parece más interesante, o te ha sorprendido más?

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